Acerca de Earu
Earu empezó como una herramienta de práctica que hice para mi peque.
Mucha gente que aprende inglés se atasca en el mismo punto: entiende los subtítulos, pero no logra captar los diálogos de oído; conoce todas las palabras, pero al abrir la boca no le sale nada. Las grabaciones de los libros de texto son lentas y limpias, con cada palabra bien separada. En las series estadounidenses, las películas y los dibujos animados de verdad, la gente habla rápido y encadena las palabras, con muletillas y chistes de por medio. Ese es el inglés que los niños ven todos los días, y es el inglés que algún día de verdad van a tener que entender.
Así que pensé que para practicar no hacía falta buscar otro material, que bastaba con lo que a los niños ya les encanta ver:
- escuchar cada frase en bucle, una por una, y repetirla si no se entiende bien;
- ordenar las palabras que se oyeron para armar la frase: solo si queda bien cuenta como entendida de verdad;
- leer en voz alta junto con el audio original y dejar que la máquina escuche si la pronunciación es precisa;
- al día siguiente, repasar las palabras que no se recordaron, y de nuevo unos días después, hasta saberlas de verdad.
Las tareas de cada día son pocas: juntar suficientes puntos ordenando frases, después leer en voz alta y repasar palabras, y listo por hoy. Cuántos puntos hacen falta para cumplir la meta, qué frases cuentan como difíciles, cada cuántos días se repasa una palabra: todas esas reglas las fui ajustando poco a poco mientras practicaba con mi peque.
Después pensé que este método también les podía servir a otros niños y a los adultos que quieren practicar la comprensión auditiva, así que lo convertí en un sitio web.
El nombre viene del dicho chino 耳濡目染, literalmente “oídos empapados, ojos teñidos”: lo que escuchas y ves todos los días se te pega sin que te des cuenta. Y Earu, leído a la inglesa, suena como 耳濡 (ěr rú), “oídos empapados”.